opinion sanchez velasco


Doña María Antonia Trujillo Rincón, a la sazón Ministra de la Vivienda en el Gobierno de ZP, es sin duda, un claro ejemplo de cómo en un tiempo récord se puede tener descontento al poderoso mundo económico y social de la construcción y al entorno que le rodea; a los potenciales o reales compradores y vendedores de viviendas y hasta a sus propios compañeros de partido.

Alguna de las causas se señalan en este relato.

De entrada, físicamente carece de edificio el Ministerio de la Vivienda, con lo cual se encuentra en una situación de precario, adoptando la posición de ocupa en el de Fomento. Como diría Trillo ¡Manda guevos!

Después, la titular de Vivienda anuncia en su programa la construcción de 180.000 viviendas de protección oficial, lo que llevaría especialmente a los jóvenes al Edén de conseguir una vivienda casi regalada y si era en alquiler, con ayudas para desmayarse. Las viviendas se volatilizaron y se trocaron en 180.000 razones, es decir, etéreas.

No voy a ser yo quien fustigue a la Srª Ministra e insista en poner de manifiesto, sacándole los colores, todas las lindezas que de ella se dicen, especialmente por sus propios correligionarios socialistas y por ello me limitaré a trasladar alguna de las píldoras más recientes del mes de octubre, que para ella ha debido ser horroroso. Pasará a la historia como la Ministra transformista y sino aprecien sus contradicciones.

Desde su llegada al Gobierno resaltó la necesidad de crear una bolsa pública de suelo; ahora dice que en España no se necesita más suelo urbanizable del que hay en la actualidad.

El Plan General de Vivienda sufre más vaivenes que un tiovivo, porque estaba previsto para el periodo 2005-2008; después que se retrasaría hasta el 2006 y ahora dice que todo como al principio.

Al decidir la supresión de las estadísticas oficiales sobre viviendas, porque la realidad es muy cruda, lo que pretendía la Srª Ministra era camuflar la realidad de las oscilaciones en el precio de las mismas, desgraciadamente al alza. El malestar y discrepancias de los jerifaltes socialistas y del propio ZP, la obligaron a rectificar.

Están en el aire por los giros que pega las ayudas a la compra y alquiler de viviendas, la titularidad de las mismas y un largo etc. de despropósitos y rectificaciones.

En el balance de los cien días de Gobierno socialista, el Ministro peor valorado de todos fue la titular de Vivienda, con un rechazo espectacular. Cuando los colaboradores más allegados a ZP le hablaron de crisis en la Vivienda, se le arquearon las cejas, sacó su talante y les dijo: “De crisis nada y además no me molestéis ahora con estas bagatelas que estoy preparando el camino para poner a Kerry de presidente de los Estados Unidos de América”. Los resultados de la cruzada zapateriaza ya se conocen.

Se explican Vds. ahora sus tribulaciones pues a pesar de todo ella, animosa y resuelta, sigue metiendo la pata y es que a la Srª Ministra le pasa lo que a Abundio, que corría solo y llegó el segundo.

Dada su condición de extremeña y de que su apellido parece estar enraizado con los linajes de la Reconquista de España tomando su origen en la población cacereña de Trujillo, nombre actual que se corresponde con la romana Turgalium, está llamada la Srª Ministra a ser protagonista de la fiesta popular del Chíviri, dedicándole unos estribillos que se pueden entresacar de las tribulaciones por las que pasa, seguidas del,

¡Ay chíviri, chíviri, chíviri!

¡Ay chívir, chíviri, chon!

Y que este cántico se transmita de generación en generación.

 

Manuel Sánchez Velasco
Las tribulaciones de la Sra. Ministra