
La vivienda no es un problema exclusivo de Salamanca, es un problema nacional. Sin embargo, aquí alcanza dimensiones de escándalo social, porque, mientras nuestros niveles de renta y bienestar son de los más bajos de España, la vivienda está a la cabeza de “ranking” nacional de precios. Son tan evidentes y tan enormes las dimensiones del escándalo que los ciudadanos, impotentes ante la tragedia, han optado por la resignación fatalista o por el abandono de nuestra ciudad hacia los pueblos más próximos, Santa Marta, Carbajosa, Villamayor…. El resultado para Salamanca, en cualquier caso, es bastante negativo: perdemos población y los residentes cada vez son de mayor edad.
Ante este panorama desalentador ¿cómo ha actuado el Ayuntamiento del PP, dirigido por D. Julián Lanzarote?. No sólo no ha intentado solucionar el problema de la vivienda, sino que lo ha agravado, como veremos en un análisis más pormenorizado.
El suelo urbano público, propiedad del Ayuntamiento y Diputación, instituciones gobernadas por el PP, no se ha destinado a la construcción de viviendas sociales cuando los precios son prohibitivos para la mayoría de nosotros. Como estos suelos públicos estaban bien situados en la ciudad (antiguos bomberos en el Alto el Rollo, las parcelas cedidas por RENFE, los terrenos de la Diputación en la Prosperidad…) el PP decidió venderlas para viviendas libres y caras, sumándose a los agentes especulativos y frustrando cualquier oportunidad de acceder a viviendas asequibles a las familias o personas asentadas en nuestra ciudad con rentas modestas.
El Patronato Municipal de la Vivienda, creado y apoyado por todos los partidos políticos que han pasado por el Ayuntamiento de Salamanca y bien valorado por los ciudadanos, cuando menos viviendas han construido ha sido en estos años de Lanzarote, en que la especulación inmobiliaria ha sido más salvaje y los precios de la vivienda han subido más.
Si relacionamos la venta de suelo público a los promotores privados con la política municipal de viviendas del Patronato estaremos en condiciones de saber cuáles son los verdaderos intereses urbanísticos del PP de Salamanca y qué mano oculta mueve los hilos que benefician a los especuladores urbanísticos frente a los intereses sociales de los ciudadanos.
No debemos olvidar, por otro lado, que este Ayuntamiento, gobernado por el PP, ha amparado y promovido grandes operaciones especulativas haciendo lo que se conoce como “ingeniería urbanística” que no es otra cosa que forzar la legalidad hasta bordearla y que ha obligado a intervenir a los jueces para paralizar operaciones poco claras. Me refiero a las transferencias de aprovechamiento urbanístico del Cementerio y del Campo de Tiro sin ceder a la ciudad los suelos. Ni la ciudad, ni los ciudadanos salmantinos obtuvieron ningún beneficio, ni social ni económico, con estas manipulaciones urbanísticas que sólo enriquecieron a algunos particulares listos.
La revisión del Plan General de Ordenación Urbana de Salamanca
(PGOU) viene retrasándose desde el año 1991 hasta el presente 2004 (¡casi catorce años y lo que te rondaré, morena!) porque los promotores y constructores de la ciudad, algunos, que son los que realmente mandan en nuestro Ayuntamiento, quieren seguir haciendo su agosto particular ahora que los precios de las viviendas son astronómicas. Al Sr. Lanzarote le da igual que el PGOU no se adapte a la nueva Ley Urbanística de Castilla y León, aprobada por el PP regional, ni que se solucionen los nuevos retos planteados en Salamanca de cara al S.XXI. Solo los intereses de unos pocos son los que prevalecen sobre el interés general y los que le quitan el sueño a nuestro alcalde.
Sr. Lanzarote, en lugar de distraer la atención pública creando falsos problemas, como la desmembración del Archivo de la Guerra Civil, intoxicando la opinión pública con la Casa de Lis, o buscando falsas confrontaciones entre el nacionalismo periférico y el castellano, afronte sus responsabilidades y dé solución a este problema que hoy analizamos, la vivienda en Salamanca,, que resulta vital, agobiante y prioritario para muchos salmantinas y salmantinos.
De acuerdo con el dicho popular, cuando llega la hora de la verdad se acaban todas las mentiras. Solucione los verdaderos problemas de Salamanca y de sus gentes.
La vivienda: Un verdadero problema
|
||||
| |
|
|||
|
|
||||
|
|