opinion alberto Prado
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Mi amiga, la periodista María José Pintor, me anima a participar, como colaborador, en este nuevo escaparate, que va a permitir a cientos de salmantinos expresar sus opiniones sobre aquellos temas que les preocupan, con la seguridad de que esas reflexiones no caerán en saco roto. Los representantes políticos tendrán que hacer una lectura obligada si, de verdad, quieren gobernar de cara a los ciudadanos.

No puedo negar, y me siento orgulloso de ello, mi preferencia por los temas que afectan a las Personas Mayores, Son ya más de ocho años dedicados a este colectivo, en una región, como Castilla y León, donde el nivel de envejecimiento se sitúa ya en el 22 por ciento, con la evidente posibilidad de que en el año 2050 Europa supere el 53 por ciento.

Cuando en el año 1992 Gonzalo Torrente Ballester pronunció, en la Universidad Pontificia de Salamanca, la Conferencia inaugural de la primera Universidad de la Experiencia en nuestro país, manifestó que: “El desarrollo económico y la mejora de la calidad de vida ha propiciado que los mayores tengamos una mayor esperanza de vida, pero ahora somos tantos y no saben qué hacer con nosotros”… Tras esas palabras, llenas de ironía gallega, se esconde, en la práctica, el mayor reto al que habrán de enfrentarse todos los países desarrollados en los próximos veinticinco años.

En los últimos meses estamos asistiendo, en varios países de Europa, a una serie de medidas encaminadas a reformar el Estado de Bienestar con el fin de hacerlo viable y adaptarlo a la globalización económica. Estados tan avanzados como Francia, Alemania y Suecia plantean reformas en el sistema que no van a ser comprendidas por la población, que no entiende ni quiere entender las justificaciones macroeconómicas. En el año 2030, a título de ejemplo, las previsiones del gasto en pensiones según la Comisión Europea supondrán, sobre el porcentaje del Producto Interior Bruto, un 13 por ciento para España y casi un 16 por ciento en Italia, Francia y Portugal, mientras que el Reino Unido aplicará un 4,7 por ciento, Irlanda un 7,6 por ciento y Suecia el 10,7 por ciento. Países, como Dinamarca, Holanda y Reino Unido han diversificado las fuentes financieras de la jubilación, mientras que en Francia, Alemania y España la pensión pública sigue siendo la base fundamental de los ingresos de jubilación.

Si las previsiones poblacionales son correctas, y lo son, dentro de 30 años las Personas Mayores de Europa constituirán más del sesenta por ciento de los votantes, con la salvedad de que su nivel de abstención es infinitamente más bajo que el del resto de la población. Y… este colectivo depositará su voto, de manera casi exclusiva, en función de las políticas sociales para mayores que figuren en el programa de los Partidos Políticos, pues cada día se incorporan al mismo personas más preparadas, más exigentes, más activas y por su puesto menos conformistas.

Alberto Prado
Aviso de gobernantes