opinion ricardo montilla


Los profesionales de la sanidad pública en nuestra ciudad, supongo que será extensible al resto del ámbito nacional, pero hablo de lo que conozco, están aburridos. No les falta trabajo, todo lo contrario, no adquieren somnolencia anodina enfúndanse en sus batas, qué va, pero están hartos de que sus pretensiones, reclamaciones, sugerencias, críticas y reivindicaciones se tomen por el pito de un sereno.


Patético. La crisis del sistema de salud pública es palpable y aunque haya eruditos venidos a menos, directores provinciales que ya pintan poco o nada, que dicen ser poseedores de la solución mágica... ésta no existirá si no nace del acuerdo. El diálogo entre administración y profesionales es básico para entender el germen del cáncer organizativo y de la patología estructural.


Hace un año, más o menos, escribía en la columna que me cede un diario local que la "pachorra", desgana y altanería de algunos profesionales del sector sanitario, más concretamente dentro del Clínico, poco o nada ayudaba a la regeneración del  sistema. Hoy me reafirmo y en el banquillo "imaginario" de los acusados siento a la administración ¿competente? y como cómplices a los médicos, enfermeras y auxiliares que, rotos por el caos, vegetan sin levantar la voz.


Su sumisión, en algunos casos, es la callada por respuesta y acto. Inadmisible. Responsables son los que mandan y co-responsables los ejecutores al dictado. Estoy cansado de oír con victimismo a algún profesional que acata órdenes, maldice las mismas en privado y paga el pato con descaro y prepotencia ante el enfermo y sus familiares. ¿Dónde va a parar?

Las listas de espera son el iceberg palpable de un sistema podrido con un perjudicado anónimo, sin fuerza y sin capacidad de reacción, el paciente. Mientras en los sillones de mando se sienten "opulentos" doctos de la demagogia mal andamos. La sanidad pide a gritos una intervención quirúrgica de urgencia...con respiración asistida porque...nos ahogamos.

Ricardo Montilla
Sin motivación