opinion luis sanchez


Viaje desde lo posible a lo presente

Siendo medianamente optimistas y realistas, gozamos de tener el mejor sistema público de atención a la salud en Europa.

La salud entendida en sentido integral es un deseo y una necesidad constante y presente en todos los ciudadanos. Por la inercia, el sistema funciona; A través de una llamada a los servicios de urgencia, o citación previa, tenemos segura una atención lo más próxima a nuestra residencia. Tenemos derecho todos, -en virtud de una Ley de Sanidad ya con solera- a una atención que solucione el 70% de nuestros problemas , lo más cerca de nuestro entorno por medio de unos centros de salud y unos equipos multiprofesionales que deben conocer e investigar porque enferma y muere esa comunidad y trate de poner en marcha programas o actuaciones a fin de restaurar y prevenir y promocionar la salud. Y una atención secundaria y especializada que con tecnología puntera y buenos profesionales –en los hospitales- son capaces de restaurar la salud que no es posible en los centros de atención primaria.

Si bien es verdad que de alguna manera el sistema funciona en cierto modo, no es menos cierto que adolece de graves deficiencias fundamentales crónicas que impiden su desarrollo por cambios fundamentales que no se han llevado a cabo desde hace 20 años:

En resumen, el modelo se ha degradado, y los profesionales se han desencantado hasta llegar a la emigración en busca de mejores oportunidades, y todo, como vemos desemboca en una pérdida de calidad, que solo se ha medido –si acaso-, desde la percepción ciudadana. Quieran los dioses que esta región despierte políticamente del letargo y de la inercia casi medieval ha que tradicionalmente ha estado sumida desde antiguo ya que tiene unos medios y unos profesionales envidiables
Luis Sánchez
La calidad de la salud en Salamanca