opinion kenneth


Antes de iniciar este breve comentario que me solicitan los animosos periodistas de www.forosalamanca.net quiero advertir que lo que suscribo lo hago exclusivamente desde mi perspectiva personal, como vezino de Salamanca y como profesional de la sanidad pública, en la que llevo trabajando de hace veintibastantes años, en Atención Primaria, Hospitalaria y de Urgencia, con responsabilidades asistenciales, docentes, y organizativas, a nivel provincial, autonómico, y nacional.

Para centrarnos, no sobra reseñar que en el medio que nos circunscribe, Salamanca (Castilla-León, España, Europa), toda actuación profesional ha de desarrollarse obligadamente en el marco constitucional: nuestra Ley de Leyes, en su artículo 43, punto 2, dice: “Compete a los poderes públicos organizar y tutelar la salud pública a través de medidas preventivas y de las prestaciones y servicios necesarios.”

Así pues, hemos de asumir que la defensa de la Sanidad Pública no es un asunto que incumba específicamente a los profesionales de la misma o a comprometidos ideólogos, sino a todos los ciudadanos, como individuos y desde sus organizaciones sociales. Tal como el ser humano es un ente político (quiéralo o no) el cuidado de la salud es forzosamente una cuestión pública, tanto por ley como por necesidad: los factores que se relacionan con la salud son múltiples y sólo pueden afrontarse desde una perspectiva global, comunitaria, solidaria: pública, en definitiva.

Que “la sanidad es una responsabilidad ineludible de todos”, no es una frase hecha y menos por mí, pudiéndoseme acusar de haberlo acuñado desde la perspectiva sesgada de un profesional del ramo. Es el título de un artículo de la máxima representación ciudadana en lo referente al cuidado de la salud, desde el que, en referencia a la “Ley de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de Salud” (28 de mayo de 2003, cumplirá un año en breve), se esbozan los factores en los que hemos de incidir para que la Calidad de los servicios de salud sea una realidad. En resumen, yo los resumiría en dos: 1) La participación (de los ciudadanos, de los profesionales y de las organizaciones) y 2) La equidad.

Ambos factores sólo pueden desarrollarse en un marco de responsabilidad y solidaridad, únicamente asumibles desde una estructura que permita la suficiente autonomía, y cuente con los recursos necesarios (y equitativos, al menos). Hace ya más de dos años nos vimos inmersos en el proceso de descentralización de la Sanidad: Castilla y León, varios lustros después que otras autonomías, asumía al fin las competencias de la sanidad. Mejor dicho: “asumíamos” los castellano-leoneses, es decir, “los salmantinos” asumíamos , al menos en papel, la responsabilidad de nuestra salud.

Por salmantino, por castellano-leonés, por profesional, considero que no hay otro camino para lograr la calidad de los servicios de salud que se supone que nos merecemos: aceptando de hecho y con hechos la responsabilidad que hemos recibido con tan silenciosa respuesta (de momento).

Ahora bien, ¿cuáles son las acciones con las que podemos afrontar este reto? Me sobran media docena de puntos concretos para “el que quiera entender que entienda”:

  1. Participación de cada individuo y cada familia: asumiendo estilos de vida sanos (y no digo nada...)
  2. Participación de los representantes de los ciudadanos: ¿qué pasa con los consejos de salud? ¿dónde se meten los ayuntamientos, los políticos locales, las asociaciones de vecinos de Salamanca cuando se denuncian las deficiencias de nuestras costosas estructuras sanitarias?
  3. Participación de los profesionales: no basta con meterse cada uno en “su” consulta, con “sus” enfermos: hay que opinar abiertamente, intervenir activamente en la mejora de “nuestros” servicios.
  4. Equidad en servicios e inversiones: ¿porqué Salamanca cuenta con tan deficitarios servicios (el de Urgencias, por ejemplo) en relación con otras provincias de la misma autonomía? ¿porqué permitimos que otras autonomías tengan mayores inversiones sanitarias que Castilla y León? ¿a dónde va a ir a parar el suculento “fondo de cohesión”?
  5. Equidad en condiciones laborales: ¿porqué unos profesionales trabajan a destajo y otros parece que están de más? ¿porqué sigue habiendo tan desmesuradas diferencias salariales, de horario, de trato incluso, haciendo el mismo trabajo, en el mismo puesto de trabajo? ¿porqué tanta exigencia para unas categorías y tan generosa flexibilidad para otras?
  6. Exigencia a la Administración, exigencia a todos y cada uno de nosotros mismos para dejar de hablar y hablar en balde, denunciando responsablemente, utilizando los marcos legales que tanto nos ha costado consolidar, exigiendo a los representantes sociales que cumplan con su cometido.

En definitiva: si los salmantinos no damos la cara, si no exigimos que nuestros representantes den la cara, si seguimos arrastrando un espíritu servil hacia la Administración, de nada nos vale que los “jefes” estén en Madrid o en Valladolid (¿de nada? –a lo mejor: “de peor”). Y de nada nos servirá contar con unos profesionales de la más noble madera que, a pesar de todo, ofrecen lo mejor de su capacidad e ilusión para atender en las más duras condiciones a los salmantinos que, eso sí es cierto, aprecian su dedicación. Lo manifiesto sinceramente con toda la firmeza del testimonio directo del día a día del esfuerzo de la mayoría de mis compañeros.

Suerte al equipo de www.forosalamanca.net que seguro que responde a este reto de crear responsablemente una Salamanca mejor entre todos los salmantinos.

Kenneth J. Thomson

Calidad de la Sanidad pública en Salamanca:
Una responsabilidad ineludible de todos