opinion julia


La nueva secretaria general de Políticas de Igualdad, Soledad Murillo, es una mujer que tiene muchas virtudes, de esas que Victoria Camps dice en su libro sobre el tema que son esenciales en la vida pública. A su espíritu de lucha y su compromiso con el feminismo, con una larga trayectoria de sólidos trabajos a propósito de los muchos y variados problemas con los que las mujeres nos encontramos en el "mundo avanzado", une cualidades deseables, como la honestidad, la capacidad de trabajo y la tenacidad en la defensa de aquello en lo que cree. Tiene, también, otras menos frecuentes en el ámbito político, como la fidelidad a aquellas personas en las que confía o que han confiado en ella, y una generosidad enorme, de las que doy fe. Así mismo posee algo muy necesario en su nueva responsabilidad: unas grandes dosis de sentido común que le permiten mantener sus posiciones dentro de unos márgenes de equilibrio, ahora más que nunca necesario.


Acostumbrada a su trabajo en la Universidad de Salamanca, que va a echar de menos, especialmente el contacto con los alumnos y alumnas. Presidió además, en ese mismo ámbito, la llamada "Comisión de Garantías", dando pruebas de su firmeza en defensa de la honestidad. Fue una de las fundadoras del "Seminario de estudios de la Mujer" de nuestra Universidad. Está también habituada a asesorar en materia de Igualdad de género a un gran número de Instituciones.


Su colaboración con el Partido Socialista no es nueva. Lleva aproximadamente diez años acudiendo siempre que se la llama, a dar charlas, asesorar o, simplemente, a estar con su presencia o su firma, apoyando.


Hace más o menos un año, Micaela Navarro Garzón, Secretaria Federal de Igualdad del PSOE, quiso contar con ella para la elaboración de lo que hoy se conoce como "Borrador de la Ley Integral contra la violencia de género".


Me constan su magnífico y entusiasta trabajo y su contribución a dicha ley para que, dentro de ella, se nos reconozca "ciudadanas", con todo lo que ello implica.


Por todas estas cosas, y algunas más, me alegra su nombramiento, y me sorprende agradablemente que éste haya llegado de la mano de otro salmantino. Enhorabuena al que la nombra por hacerlo y a las mujeres de esta ciudad. Muchas de nosotras "tomamos posesión con Sole", como me dijo una veterana activista el pasado 1 de Mayo.

Julia Pareja
Soledad Murillo de la Vega