


Hace poco más de diez años, el 30 de marzo del 1995, tuvo lugar en Salamanca la manifestación más multitudinaria que se recuerda. El motivo: oponerse al regreso a Cataluña de la documentación de la Generalidad republicana expoliada por las tropas franquistas el año 1939. La frase, pronunciada desde el balcón del Ayuntamiento, y en boca del novelista Gonzalo Torrente Ballester: " Es vuestro por derecho de conquista". El paso siguiente: el 10 de mayo, Julián Lanzarote, del Grupo Popular, presentó en el Senado una moción en la cual defendía la pretendida unidad del Archivo de Salamanca, fundamentándose en leyes dictadas por Franco durante la Guerra Civil. El resultado: la decisión tomada en principio por el gobierno de Felipe González de volver los documentos, no se llevó a cabo.
Ahora, para el 11 de junio del 2005, el mismo Sr. Lanzarote, hoy alcalde de Salamanca, ha convocado una nueva manifestación para intentar hacer lo mismo. Pero esta vez se enfrenta a un reto muy duro: hacer que el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero cancele el anteproyecto de ley aprobado por el Consejo de Ministros del pasado día 14 de abril, en el cual se prevé el regreso de todos los papeles expoliados a Cataluña, menos los pocos que se robaron directamente a archivos municipales.
Los eslóganes que propone Lanzarote para la manifestación son los siguientes: Por la unidad. Por nuestros valores. Por nuestra dignidad. Por nuestra historia común. Vistos desde Cataluña, se trata de una broma de muy mal gusto. El Archivo de Salamanca se creó desuniendo a cientos de archivos más. Los valores que representa el deseo de quedarse los papeles robados equivalen sencillamente al famoso derecho de conquista. ¿Qué dignidad puede haber que se base en el derecho del más fuerte? Y ¿qué historia común hace falta reconocer entre un pueblo expoliado y las autoridades de otro que se quieren quedar el botín?
El alcalde de Salamanca el año 1995, el socialista Jesús Málaga, actualmente subdelegado del gobierno, ha rehusado dar su apoyo esta vez a la convocatoria para que la gente se manifieste, diciendo que cree que los hechos no son los mismos que entonces. La reacción del alcalde actual: " A veces es mejor estar solo que mal acompañado ". Sin embargo, no parece que el Sr. Lanzarote esté demasiado confiado en las posibilidades de conseguir su propósito. Al explicar la demanda civil presentada por su ayuntamiento contra el Gobierno español, con el objetivo de tutelar los fondos documentales del Archivo de Salamanca, el alcalde declaró con patetismo, hace unos días, que el consistorio había tomado esta medida con la intención que "nadie nos pueda achacar que no hicimos nada".
Al mismo tiempo que el Ayuntamiento de Salamanca y la Junta de Castilla y León hacen los imposibles para que no se restituyan a sus legítimos propietarios los documentos recogidos en Cataluña a finales de la guerra, ambas entidades están promoviendo la destrucción de elementos fundamentales del patrimonio cultural, tanto de su ciudad como de su comunidad, derrocando numerosas casas del casco antiguo y sustituyéndolas por edificios dos veces más altos, que eliminan magníficas vistas panorámicas de la universidad y de las dos catedrales; proyectando la construcción de un aparcamiento a la emblemática Plaza de Los Bandos, y promoviendo una carretera que partiría por la mitad uno de los campos de batalla más famosos y bien conservados de Europa, justo en las afueras de Salamanca. Numerosos historiadores y asociaciones históricas de toda Europa han protestado contra la proyectada profanación del campo de batalla de Los Arapiles, donde el duque de Wellington lideró la derrota de las tropas napoleónicas hace poco menos de doscientos años en una acción clave de la Guerra de la Independencia, pero las autoridades de Castilla y León se niegan a hacerles caso.
En vez de insistir en querer quedarse con patrimonio ajeno y robado a mano armada, ya sería hora que tanto el Ayuntamiento de Salamanca como la Junta de Castilla y León dejaran de destruir gratuitamente su propio patrimonio. Este es el mensaje que hace falta que los envíe el Gobierno español. Este es el motivo por el cual ya se han manifestado más de una vez los buenos ciudadanos de Salamanca y la gente más sensata de Castilla y León.
Henry Ettinghausen es profesor emérito de estudios hispánicos de la Universidad de Southampton, la cual, a petición de los herederos del primer duque de Wellington, custodia desde hace más de veinte años su archivo particular, de unos 150.000 documentos
Manifestaciones en Salamanca