opinion cabero
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Salamanca dispone sobra­damente de los requisitos esenciales para desarrollar con ilusión y solvencia cualquier proyecto cultural o turístico-cultural extraordinario u ordinario, como Salamanca Ciudad de Cultura, realidad nacida del epílogo de la programación del Consorcio Salamanca 2002, que se extendió durante la primera mitad de 2003 y dio lugar, por decisión municipal, a la Fundación Salamanca Ciudad de Cultura. He subrayado y agradecido desde hace tiempo, incluso en estas páginas, cómo en 2002 instituciones, creadores, periodistas, patrocinadores, espectadores y turistas respaldaron la capitalidad con un esfuerzo sin precedentes y cómo sobresalieron las ejemplares participación e implicación de los ciudadanos salmantinos. Se propició en este contexto el crecimiento de sectores como el turismo cultural, idiomático y de congresos o la industria cultural y la mo­dernización del comercio, potenciado por la renovación de la imagen y las nuevas exigencias del mercado. En definitiva, el pro­ducto existe, las infraestructuras y el método también.

La línea de trabajo iniciada sobre las conmemoraciones empieza a dar buenos resultados:

-El programa Salamanca Jacobea, inspirado en las propuestas de recuperación de itinerarios históricos formuladas en 2002, que relanza institucional, social y empre­sarialmente la rica tradición jacobea salmantina (Camino Mozárabe, Vía de la Plata, Camino de Fonseca), dinamizó la actividad turístico-cultural duran­te 2004 y se ha convertido en una iniciativa permanente.

-La ciudad celebra ya un acontecimiento extraordinario, Salamanca 2005. Plaza Mayor de Europa, dedicado al 250 aniversario de la inauguración de la Plaza Mayor de Salamanca.

-Se están adoptando las primeras decisiones organizativas para Salamanca 2018, año del octavo centenario de la funda­ción de la Universidad de Salamanca, la más antigua de España.

He afirmado recientemente, en este sentido, que Salamanca 2005. Plaza Mayor de Europa entronca acertadamente con el método y los objetivos promocionales fijados para la capitalidad europea de la cultura, sin perjuicio de la diferente naturaleza del evento y de que lógicamente su primorosa programación responda a otras pautas. En efecto, la programación elaborada por el Coordinador Alberto Estella dota de contenido muy satisfactoriamente a una cita querida pero de definición complicada. Busca la complicidad de los ciudadanos sin olvidar que la Plaza y su aniversario son dos de los mejores reclamos para los visitantes del resto de España, de Europa, de Iberoamérica y del mundo.

Espero que 2005 nos permita consolidar en Salamanca un gran festival de celebración periódica -preferentemente anual-, de extraordinario valor cultural y mediático, y, con ello, superar con éxito una de nuestras asignaturas pendientes. Sentí mucho la desapa­rición del ciclo de ópera barroca. Me agrada comprobar que tendencias anteriores quizá ahora reverdezcan en campos próximos. En todo caso, estimo que ha de convertirse en un objetivo común lograr que la Consejería de Cultura y Turismo elija Salamanca como sede permanente del nuevo Festival de las Artes de Castilla y León. Resulta impres­cin­dible identificar un festival con una ciudad -no suelen funcionar bien los festivales iti­nerantes- y Salamanca por sus características e infraestructuras culturales puede aco­gerlo sensacionalmente.

 

Enrique Cabero Morán

Gran Festival