
Desde que en el año 2000 o 2001 se excavó el enclave conocido como "el Botánico" poco o nada se ha hablado sobre él y ninguna solución, siquiera, ha sido esbozada. Con el paso del tiempo ni el municipio, ni la Universidad de Salamanca, ni la Junta de Castilla y León se han puesto de acuerdo para que el Botánico no sea un vergel en el que crece la maleza, los árboles, sea un foco de suciedad, etcétera. Y lo que es aún más lamentable en esta ciudad: sea un zona arqueológica abandonada a su suerte. Triste es que los restos de la Salamanca anterior a la ocupación francesa estén desprestigiados y amenazados de ser desmontados para construir una biblioteca que bien pudiera hacerse en otro sitio reorganizando facultades y carreras. Ahí quedan para nosotros las huellas del Convento de San Agustín (Fray Luis, San Juan de Sahagún,.) el Colegio Mayor de Cuenca, la calle Mayor y la judería. una delicia.
Lo único que nos queda, en Salamanca, que realmente merezca ser conservado, tras arrasar con el barrio romano de lo que hoy es la biblioteca Abraham Zacut. Apostar por el turismo, la historia o el arte, conlleva la conversión de ese área en un Aula Arqueológica, visitable, documentada, simplemente techada y acondicionada. Por poco dinero dispondríamos de un nuevo atractivo totalmente distinto al resto de la oferta que hacemos a quiénes nos visitan. Y sobre todo, mantendríamos nuestro pasado para ofrecerlo al futuro.