
El PP pierde 1.300 votos respecto de 2000, constatando que sus electores votan más en Generales que en el resto de elecciones y lo suelen hacer en número muy similar.
El PSOE obtiene su segundo diputado por una diferencia de 5.000 votos en los cocientes de la Ley D’Hont continuando así su tendencia al crecimiento iniciada en 2003. Alcanza en la provincia 16.000 votos más que en las últimas Autonómicas y 22.000 más que en las Generales de 2000. Se trata de su mejor resultado en la provincia desde 1982 (cuando venció compitiendo con un abanico de centro-derecha fragmentado: AP-PDP, UCD, CDS y Bloque Agrario), con una participación casi idéntica y un resultado entonces sólo 6.000 votos menor que ahora. Este incremento es atribuible en mayor medida a la ciudad.
IU continúa cayendo desde 1996, año en que obtuvo su mejor resultado. Hay un leve repunte respecto de las últimas Autonómicas. El resultado del Senado parece reflejar un mejor resultado, un efecto “simpatía” de unos 700 votos adicionales (de ellos 500 de la capital), que desvela indirectamente la existencia de voto útil en el Congreso.
En cuanto a la ciudad cabe destacar el importante aumento de la participación respecto de las últimas elecciones municipales (un 15 % más) y autonómicas (un 12 % más). Todo parece indicar que esa mayor participación se ha decantado hacia las izquierdas. Se vuelve a confirmar que el PP en Salamanca capital obtiene en municipales menos votos que en Generales incluso con idéntico nivel de participación: es la habitual penalización de la figura de Lanzarote por los votantes más “centristas”. En esta ocasión la diferencia ha sido de 12.000 votos.
La interpretación de los resultados de Foro de Izquierdas Los Verdes es difícil dada la particularidad de la forma de votar al Senado y la falta de tradición de una candidatura única al Senado. Se sospecha que ha habido voto nulo por equivocaciones que pretendían votar esta candidatura. No hay cultura política, ni información que favorezca votar a más de una opción al Senado. Se prefiere votar con la papeleta ya marcada, ya por comodidad o por desconocimiento, y por lo tanto se hace en el mismo sentido que al Congreso.
En conclusión: Salamanca ha castigado muy levemente al PP, que mantiene bastante estable su “techo”. También el resultado del PSOE es casi equivalente a su “techo histórico” y obedece, más que a un trasvase de votos desde el PP, a una mayor participación que se ha decantado mayoritariamente por esta opción (parece que la abstención “movilizable” es de izquierdas) y al voto útil desde IU, cuya expectativa a priori era un crecimiento significativo. No debemos olvidar tampoco al voto joven, podemos suponer que de los 15.000 nuevos votantes una parte significativa de los que votaron debieron hacerlo por el PSOE en esta especial coyuntura. También parece probable que los 4.000 votos verdes de las autonómicas hayan ido a la candidatura al Congreso del PSOE fundamentalmente.
De cara al futuro (elecciones municipales y autonómicas de 2007) se pueden extraer algunas enseñanzas con las lógicas cautelas de los “futuribles”, dado además que el electorado no tiene el mismo comportamiento en los diferentes tipos de elecciones, y con las incertidumbres debidas al comportamiento de los nuevos electores, a la valoración de la gestión del gobierno del PSOE que para entonces hagan los votantes progresistas, o cual sea el “desgaste” de 20 años de gobierno del PP en Castilla y León y 12 consecutivos en Salamanca capital:
- Una elevada participación puede favorecer a las izquierdas, pero la capacidad de movilización de estos sectores en elecciones locales y autonómicas es más reducida.
- El PSOE, por sí solo, no puede alcanzar el poder salvo que “arranque” votos centristas del PP a costa de mayor moderación política y con el riesgo de “espantar” votantes progresistas.
- Una fragmentación (más de dos candidaturas) de las izquierdas haría imposible constituir una mayoría frente al PP, por ejemplo en el Ayuntamiento de Salamanca.
- Una hipotética plataforma electoral que agrupase al PSOE y otras fuerzas progresistas (si para entonces estas últimas se identificasen en aspectos programáticos básicos con ese partido y si el PSOE renunciase a su vocación hegemónica), podría alcanzar una mayoría suficiente siempre que movilizase al electorado progresista y siempre que se mantuviese la abstención característica del electorado del PP en este tipo de elecciones (que Lanzarote repitiese sería, paradójicamente, una buena ayuda).
Es evidente que este tipo de opciones no se pueden improvisar e implican mucho más que una simple operación de marketing electoral: requieren una recomposición del tejido social, crear redes de todo tipo, una estrategia de medios de comunicación y una colaboración política inmediata en ciertos ámbitos locales. Al PSOE en especial, pero también al resto de formaciones de izquierdas, se les presenta el reto de aprovechar bien el tiempo si quieren constituirse en alternativa al PP, también en Salamanca.
14 de marzo de 2004
Notas para una valoración del resultado de las elecciones generales en Salamanca y una conclusión provocadora
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