
Si usted no es capaz solito, ahora tendrá tiempo, y los "palmeros" habituales de los que se rodeaba no le ayudan, permita mi buena fe para darle pistas de lo sucedido. Primero que su forma de hacer política había trascendido hacia la doctrina y este pueblo se harta de Predicadores cuando lo que quiere es un líder acorde con los tiempos. Después está el pecado de la soberbia, pecado político claro está, los otros los dejo para los profesionales del clero, sus amigos e incondicionales. La soberbia se ha comido la pizca de sensatez que lo alumbraba y ha dejado a oscuras su percepción de la actualidad social. En tercer lugar lo ha devorado el miedo, sí, el fantasma del pánico político. Sus "vaciladas" con Bush y sus abrazos con los "capos" del nuevo orden mundial, perseguidos moralmente en medio mundo, intuyo, Mr President que lo acojonó.
Ante un panorama desgarrado por la trayectoria
postrera de José María llegó la mañana de la parálisis emocional de este pais. El 11 de Marzo lloramos
todos...y el 12 y el 13 y hoy. Nadie reprocha a nadie
más de lo que una responsabilidad política puede
asumir. Me repugnan tanto los carteles de asesinos a
líderes del PP como las opiniones que siguen
justificando los muertos inocentes en Irak por una
guerra ilegal.
Pero me da grima, mucho coraje, mal rollo sublime que Mr. President crea que a este pais alguien: los muertos, los medios o los "otros" lo han arrastrado al lado oscuro del voto y han dejado a su partido sin el laurel de la gloria. No, Sr. Aznar, no. El autoconvencimiento llega desde la experiencia y la experiencia con usted, y los suyos, no aporta la tranquilidad necesaria que, ahora, pide a gritos ésta..."su" España.
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