
Ha sido escribir el titular de este texto y entrarme la risa. Una risa tonta, ustedes me disculparán, porque se me han acumulado las imágenes de estupideces repetidas de las que en Salamanca estamos vacunados. Que nos gobierne un alcalde con una discapacidad moral es lo que tiene.
Lo cierto es que yo quería escribir un brillante artículo sobre la cultura en la capital castellana y leonesa que más pernoctaciones ha registrado en el principio del periodo estival. Y sigo con la risa floja. Es que siempre destacamos por unas cosas tan absurdas... Es como si se hablara de nuestra Plaza Mayor en su centenario como el lugar en el que Emilio Aragón batió un récord de gilipollez urbana con la complicidad de los salmantinos. En fin, que no, que los músculos de la cara me van a coger agujetas. Vamos a ponernos serios.
En alguna otra ocasión dejé escrito que la campaña de publicidad para lo del 2002 fue un éxito antes de que comenzara la capitalidad cultural. Y me reafirmo. Incluso comparando puedo decir que los del Forum de Barcelona han intentado hacer algo parecido (hablamos de publicidad, márketing y comunicación) y me da la impresión de que no lo han conseguido tanto.
Pero no sólo fue un triunfo la campaña promocional (en los autobuses, en las cocacolas , en los anuncios del cortinglés que no tenemos, en los móviles, en todas partes estaban las estrellitas europeas del cielo salmantino hechas logotipo). También fue un acontecimiento nacional prolongado que aparecía con frecuencia en los telediarios nacionales, en los informativos culturales, en las revistas especializadas y en las otras. Vamos, que hubo actos para todos los gustos y que la cosa salió bien a pesar de los políticos y los intereses urbanístico-inmobiliarios que genera la construcción y remodelación de espacios culturales. Directamente ligada a la industria hostelera, que también vivió un par de años gloriosos.
Ahora el Consorcio se ha reconvertido en Fundación y tras los despidos y readmisiones, juicio de por medio, sestea la oferta cultural y se entusiasman los medios locales porque este verano actuará Sara Baras. Hasta las noches de Fonseca parecen más cortas y tristes con Ismael Serrano cerrando el mes de agosto.
Menos mal que el salvador bejarano convertido en Ministro de Trabajo ha decidido apoyar a nuestra ciudad para que sea sede de la Exposición Universal de 2018. Créanme que me quedo mucho más tranquilo. Más que nada porque para esas fechas quizá tengamos autovía con Madrid, porque a lo mejor hasta nos hemos podido acercar en coche a ver una competición olímpica en la capital del reino y, sobre todo, porque me asegura una buena dosis de sonrisas calladas en el pórtico de mi jubilación. Joder, qué tristeza me ha entrado de repente.
Salamanca, del 2002 al 2018
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