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Salamanca tiene una mayor oferta cultural, creo también que de mayor calidad, que hace 10 años. Eso es indiscutible. El reconocimiento en el 2002 como Ciudad Europea de la Cultura ha aportado más edificios, conciertos, teatro, ópera, zarzuela y alguna que otra iniciativa novedosa, además de exposiciones que son, en muchos casos, un lujo y están en la rueda de la vanguardia europea.

Todo esto es verdad, pero también lo es que tanta celebración cultural, tanta creación de fundaciones, tanto inventar nuevos fastos, como el que se prepara para conmemorar el 250 aniversario de la Plaza Mayor, han demostrado que en esta ciudad la gestión cultural no es transparente, que la política cubre con su manto interesado y partidista cada programación mensual y que, además, se ha confiado en personas que, con perdón, no son trigo limpio.

Lo que ha ocurrido con Ángel Porras, que era mucho más que el secretario del alcalde Lanzarote, porque era su confidente, su amigo, su consejero y su perro guardián, doy fe de que mordía, o al menos trataba de hacerlo, a todo el que no rindiera pleitesía a su jefe, hubiera servido en cualquier ciudad, provincia o región con mayor talante democrático para que cayera Porras, Lanzarote y su concejala de Cultura –-aunque creo que Pilar Fernández Labrador se ha enterado de todo a la vez que los periodistas—y que comenzara una nueva etapa para el PP, con políticos, que los hay, con otro talante y sobre todo con un poco de vergüenza torera.

Pero aquí, salvo la destitución de Porras, no ha pasado nada de nada por el envío de 9.000 anónimos contra el director de la Casa Lis con dinero del PP ¿? o del Ayuntamiento, que todavía no lo tengo claro, por el tiempo que ha tenido que estar cerrado este museo por la falta de apoyo económico municipal y por las mentiras políticas de un Lanzarote que dio todo tipo de argumentos para marcharse del Patronato y ahora vuelve sin decir esta boca es mía para que no se investigue como Dios manda lo del “Porrazo” (*término inventado para este caso de corrupción política por el socialista Jorge Sánchez Olivera).

¿Y lo del Archivo de la Guerra Civil?. Respeto profundamente la postura del PP de Valladolid, independientemente de que la comparta o no, al igual que lo hice cuando, con la misma actitud, Jesús Málaga era el alcalde socialista de Salamanca. Pero me pregunto que qué respaldo ético puede tener cualquier cosa que diga Lanzarote cuando ha querido cargarse la Casa Lis porque se escapaba a su control y ha sido pillado en falta sin que por ello ni él ni su amigo Porras dejen de acudir tan sonrientes y contentos a cualquier actividad cultural que sea del interés de las columnas de cotilleo.

Podríamos hablar también de los trabajadores de la Fundación Salamanca, que han tenido que ser admitidos, porque el alcalde quiso echarles y ahora los tribunales le dicen, como casi siempre, que no tenía derecho a hacerlo. Así que vuelven a estar en nómina…pero sin trabajar. ¡Estupendo!, y tampoco pasa nada.

De verdad, Salamanca tiene que despertar de esta sinrazón, como lo debe hacer el PP, un partido democrático y serio que no se merece estos reductos antidemocráticos, corruptos y torpes como el del “Porrazo”.

María José Pintor
Nuevos fastos