opinion jorge


Está siendo un asunto controvertido. Lo primero que llama la atención es que no se trata de un archivo de la Guerra Civil. En Salamanca sólo se encuentran los “papeles” de un bando, del de los vencidos en la guerra, y no toda la documentación que permita analizar este acontecimiento histórico que marcó gran parte de la España del Siglo XX y que aún, a pesar de la democracia, no está superado.

La controversia también se manifiesta en el hecho de que estos documentos fueran incautados en 17 provincias españolas con el afán de reprimir y perseguir a los ciudadanos que habían respetado y apoyado la legitimidad de la República como sistema democrático surgido el 14 de abril de 1931.

El Servicio de Recuperación Documental, unidad militar mandada por Marcelino de Ulibarri, se creó a final de la Guerra Civil con afán incriminatorio de personas y para ello saquearon sedes institucionales, de partidos políticos y sindicatos, redacciones de periódicos, imprentas, despachos profesionales… etc. Toda esta documentación se organizó en dos grandes apartados: el Político-social y el de la masonería.

No debemos olvidar, sin embargo, que, por ironías de la Historia y cuando España volvió a su ser democrático, muchos de aquellos reprimidos ( encarcelados, marginados social y profesionalmente…) y sus familias han podido “recuperar” sus derechos e indemnizaciones.

Por otra parte los Papeles del Archivo de Salamanca son un asunto pendiente que sirve de bandera para muchos intereses confrontados. Por repasar los de mayor relieve, diré que los primeros y de mayor impacto son los políticos. Se han convertido en objetivo preferido del nacionalismo. Y en este campo estamos asistiendo a una batalla entre los nacionalismos periféricos (Cataluña, Valencia, País Vasco) y el Castellano Leonés, encarnado por el PP. En ambos casos lo que menos importa es el futuro del Archivo y por ello no existe ningún afán de entenderse y salvar el interés general que tienen estos documentos reunidos en Salamanca.

El Archivo de Salamanca también tiene un interés histórico de primer orden. Sirve para entender el comportamiento de la Dictadura Franquista; para saber que la confrontación y la represión no terminaron con la Guerra Civil (1936-1939), sino que siguió de forma sistemática durante un periodo muy largo del Régimen y estuvo fomentada por el poder político establecido.

Todos los españoles que hemos luchado por la democracia o que simplemente defendemos este sistema como “el menos malo” para resolver nuestros problemas y convivir, no debemos permitir que se pierda la memoria de los abusos cometidos que encierran los Papeles de San Ambrosio, aunque sólo sea para no repetirlos.

Como en todo asunto complejo, se debe y se puede negociar. Esta será la única forma de garantizar la unidad del Archivo actual y de poder apostar porque en Salamanca se cree el Gran Archivo de la Guerra Civil, ampliando su documentación y posibilitando el estudio de aquella desgracia nacional. En una mesa en la que estén el Gobierno del Estado, que es el titular, entidades afectadas (Comunidades Autónomas, Partidos Políticos, Sindicatos….) técnicos (archiveros, historiadores…) seguro que triunfa la razón y Salamanca sale beneficiada.

 

Jorge Sánchez Olivera
Los papeles del Archivo de San Ambrosio