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Leo en El País del 7 de marzo el reportaje sobre la propuesta de la nueva asignatura “Educación para la ciudadanía” elaborada durante seis meses por una comisión de más de cuarenta expertos reunidos por la Universidad Carlos III en un seminario permanente. Ya el rector de dicha Universidad y actual Alto Comisionado para las Víctimas del Terrorismo, Don Gregorio Peces Barba, había adelantado semanas atrás en el mismo periódico el sentido y fundamento de la asignatura.

A bote pronto y diciendo de antemano que la propuesta requiere un estudio más profundo, con ánimo de participar en el debate ciudadano que a buen seguro el Ministerio de Educación propondrá a posteriori, quisiera hacer notar los siguientes datos:

•  Algún alto cargo del Ministerio ha participado en su elaboración, me refiero a Don Juan López Martínez, subdirector general de Ordenación Académica. Supongo que lo ha hecho como experto y a título privado.

•  Proponen que “Educación para la ciudadanía” sea impartida por los tutores en Primaria, una hora a la semana. También en 2º y 4º de ESO y 1º de Bachillerato, sin especificar número de horas. Supongamos que también una semanal. O sea, un mínimo de entre 270 y 315 horas, más 70 horas de la Ética de 4º ESO que, como recordó D. Alejandro Tiana, Secretario General de Educación, en conferencia de prensa que recoge la agencia EFE, tiene un contenido similar.

•  Dice D. Alejandro, y no debo dudar de su convicción, que “estamos muy seguros de que nuestra propuesta tiene fundamento constitucional y fundamento jurídico”. Pero en asuntos constitucionales y jurídicos no se trata sólo de convicciones, sino también de hechos y, si la asignatura es finalmente implantada, habrá que comprobar su constitucionalidad y juridicidad en los programas desarrollados y, sobre todo, en la vida cotidiana de los Centros. De lo que no estoy seguro es de que tenga fundamento pedagógico, pues los alumnos, que son personas, van a vivir y oír hablar de los valores cívicos en su casa, en la catequesis los que en ella participen, en el movimiento juvenil si están asociados, en el club deportivo (¿o no educa el deporte en valores? ¿las charlas de los entrenadores deben ser meramente tácticas?), en la misa o celebración del domingo o en el servicio religioso del viernes o sábado; en el Telediario, en los suplementos dominicales de la prensa, en las revistas juveniles importantes, en algunas vallas publicitarias, en canciones de cantautores varios, en la clase de Religión confesional (prácticamente todos los temas propuestos para la nueva asignatura están contenidos en su programa); en la asignatura Alternativa a la Religión , si continúa impartiéndose; en las charlas con el Director y jefe de Estudios, en las reuniones de delegados de grupo y, por fin, en 300 ó 400 horas lectivas y evaluables con examen u otros procedimientos de evaluación adecuados.

Grave riesgo de aburrimiento y de que, sobre todo en Secundaria y Bachillerato, los alumnos acaben aborreciendo el contenido de lo que es tan importante y se les propone tan seria, académica y racionalmente. Es decir, riesgo de que haya un tanto por ciento de adolescentes que rechacen, por reacción, los valores democráticos y apuesten por totalitarismos y fundamentalismos varios.

•  ¿Y qué va a pasar con los profesores de las demás materias? ¿Ellos no educan en valores cívicos? ¿No tiene derecho un profesor de Lengua –pongo por caso- a reflexionar en voz alta y a educar en esos valores? Claro que sí. Más horas de valores cívicos para los alumnos.

En resumen, yo no niego la necesidad de educar para la ciudadanía, ni niego tampoco la conveniencia de la asignatura. Lo que pido es moderación, que se piense en los niños y adolescentes y que todas las partes implicadas en el Sistema Educativo, especialmente los profesores, podamos opinar y participar y se nos escuche, no sea que vaya a pasar como con otras reformas educativas, que fracasaron porque los profesores no estaban por la labor.

Y del contenido de la asignatura tal vez podamos hablar otro día.

 

Antonio Matilla

Educación para la ciudadanía