opiluisalberto


Sigo desde la lejanía (geográfica, 115 kilómetros me separan de Salamanca, que no afectiva) todos los actos, declaraciones, movimientos e intenciones que rodean la polémica del Archivo de la Guerra Civil. Y de lo que veo, que se puede resumir en una lucha política por parte de los representantes locales y regionales frente a un gobierno rehén y aquellos que secuestran su voluntad, me quedo no con la espuma (las 507 cajas), sino con el interior de la ola.

Una de las cosas que más me sorprenden, gratamente, por cierto, es que los salmantinos (y todos los castellanos), más allá de lo que opinen los políticos de un signo o de otro y de sus propias opciones políticas, parecen estar unidos en esto. Parece que dejamos de lado la fúnebre descripción machadiana: “Castilla miserable, ayer dominadora, envuelta en sus andrajos, desprecia cuanto ignora”

Al final, los que están allí quieren lo que hay aquí , porque consideran que allí no es lo mismo que aquí y, en el momento en que hayan conseguido lo que quieren, los de allí nos dirán a los de aquí : ¡hasta siempre!

Aunque parezca un trabalenguas, está bien claro. Una vez más, la Castilla centrípeta contra los nacionalismos centrífugos. Y España, de fondo.

Desde una perspectiva humana es comprensible que las instituciones y personas de Cataluña tengan un especial cariño por sus símbolos. Nosotros adoramos nuestra Plaza. Pero, si vivimos en un país en el que allí y aquí es lo mismo, España, y queremos que siga siéndolo, es el momento de la pelea por los símbolos, por la espuma, para poder ganar la batalla que se avecina, el interior de la ola, la unidad constitucional de España.

Luis Alberto Merchán

El interior de la ola